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Preocupa ruta de TV UNAM

Amedi
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marzo08/ 2016

Reforma.

Inquieta a expertas que televisora tome rumbo comercial. Temen que el canal universitario comprometa su independencia editorial

La venta de publicidad en TV UNAM, pretendida por su director, Nicolás Alvarado, sería ilegal, advierten especialistas en medios de comunicación.

Las instituciones federales sólo pueden recibir patrocinios breves menciones de una empresa o institución que respalda un programa y no publicidad comercial, señalan las investigadoras Alma Rosa Alva de la Selva, Patricia Ortega y Aleida Calleja.

TV UNAM se inscribe en la categoría de concesión de uso público para instituciones de educación superior, sin fines de lucro, de acuerdo al artículo 67 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, explica Alva de la Selva.

“Son medios no lucrativos, y por eso se pensó que no deberían recibir publicidad. En la reforma de la ley se discutió mucho esto y había sectores que opinaban que sí debería haber ingresos para medios sociales o medios de uso público vía venta de espacios para poder allegarse recursos, pero se concluyó que los riesgos de que se distorsionara su finalidad eran muchos, recuerda la autora de Brecha e inclusión digital en México. Hacia una propuesta de políticas públicas.

El 18 de febrero, Alvarado declaró: “Antes de que termine el año, lo hemos hablado ya con el Instituto Federal de Telecomunicaciones, TVUNAM gozará de la concesión del canal 20 terrestre, y podrá tener una vida como televisora regular.

“¿Cuáles son las repercusiones de obtener la concesión del canal 20?, se le preguntó al término de la mesa inaugural del foro “Televisión, La saludable moribunda, en el contexto de la pasada Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

“Hay una mayor posibilidad de obtener financiamiento privado, respondió. “Eso será muy deseable, y hay una emancipación de la condición de canal multiplexado de Canal Once a través del SPR (Sistema Público de Radiodifusión), que es la condición que tiene TVUNAM hasta la fecha. Es decir, nos da autonomía tecnológica y una mayor posibilidad de financiamiento.

“¿Es decir que pueden comercializarse los contenidos?. “Puede ingresar publicidad y no solo patrocinios, aclaró.

En su Artículo 88, la Ley de Telecomunicaciones indica: “La operación de las concesiones de radiodifusión de uso público se financiará con presupuesto público que garantice su operación, además de preverse otras modalidades de financiamiento, como donativos, la venta de productos y contenidos propios y los patrocinios, indica Patricia Ortega, investigadora del ramo.

Aspirar a la publicidad en un medio público como TV UNAM puede explicarse por el desconocimiento de la ley o por negociaciones indebidas con el Instituto Federal de Telecomunicaciones, opina por su parte Aleida Calleja, Coordinadora de Advocacy del Observatorio Latinoamericano de Regulación, Medios y Convergencia (Observacom).

“Lo que reflejan las palabras del director de TV UNAM es que no hay una voluntad política del Estado para fortalecer a sus medios públicos: “Que se rasquen con sus uñas y vean dónde consiguen financiamiento privado”. Es muy sintomático que se gasten miles de millones de pesos de publicidad oficial en los medios comerciales. ¿Por qué el Estado sigue gastando miles de millones de pesos en los medios comerciales y no invierte en su sistema público?.

Alvarado, observa Calleja, parece más preocupado por la autonomía tecnológica de la televisora que por la independencia editorial. “Se supone que los medios públicos son la vía por la cual se pueden tener contenidos plurales y diversos, y que ése sería el principal objetivo de un medio público. Parece que ésa no es la prioridad, advierte.

Alva de la Selva menciona también el énfasis del comunicador en la multiplicación de las plataformas y en el tema de la tecnología como un fin en sí mismo.

Y previene: “Consideraría que esta administración no piensa hacer deTV UNAM un canal comercial. No. Quiere allegarse recursos para una modernización tecnológica, pero para eso tendría que cambiar su estatus jurídico, y entonces corremos riesgos muy serios.