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2.5: Marginación o inclusión digital

Jorge Fernando Negrete
Jorge Fernando Negrete
agosto22/ 2016

Reforma

Las redes telecom están transformando los mercados y la interacción humana, económica, educativa y cultural. Nuestra calidad de vida ya se mide por el acceso a nuevos productos y servicios en la red. Quien accede a la red mejora sus oportunidades profesionales y de ingreso, pero también es un espacio de creatividad sin fronteras.

Internet es el nuevo espacio de deliberación y habilitación de derechos fundamentales como el de información, educación, salud… Al ser un derecho fundamental, el acceso a TICs e Internet enfrenta dos retos. El primero es garantizar su acceso a todos los ciudadanos y el segundo diseñar política digital TIC de vanguardia. La solución al primer reto han sido los fondos de acceso universal como los de EU y Costa Rica, o bien la creación de empresas públicas como Antel de Uruguay, ICE de Costa Rica, Copaco de Paraguay o Telebras de Brasil.

Otra forma de dar acceso universal son las obligaciones de inversión, como las de servicio público en la nueva Ley de Telecomunicaciones de España que obligan al agente económico con poder sustancial invertir en áreas rurales y conurbadas.

Otra forma reciente y empíricamente exitosa ha sido la licitación de espectro con obligaciones de cobertura y un pago bajo de derechos. El país que ha asignado más espectro es Brasil con 609 MHz y el promedio regional es de 339 MHz (5G Américas). México sólo ha entregado 314 MHz y arriba de nosotros está Chile, Costa Rica, Argentina y Colombia. Esto presenta focos rojos pero también es una oportunidad porque quedan 2 años para que este Gobierno termine.

La presión viene de los objetivos que se impuso el Gobierno en la Estrategia Digital Nacional: “que México alcance los indicadores del país líder de América Latina (Chile) para 2018”.

El reto es formidable: Chile cuenta con 146 dispositivos móviles por cada 100 habitantes y México sólo 89 dispositivos móviles por cada 100 habitantes, 11.65 conexiones fijas y 62 millones de usuarios de internet. Sólo en materia móvil necesitamos 40 millones de conexiones más ¿Es complejo superar esos indicadores? Sin duda. ¿Es imposible alcanzarlos? No, pero no será en esta Administración y no será solo con la Red Compartida, porque sólo es una de varias acciones de política pública tendientes a generar cobertura universal.

El Gobierno ha dado positivas cuentas en materia de colapso de tarifas, mayor ancho de banda, inversión y competencia efectiva con efecto directo en el bolsillo de los consumidores. Estos resultados han sido vistos con admiración en América Latina pero urge retomar el sentido social de la reforma con cobertura y aprender de la experiencia latinoamericana.

Colombia tenía en 2008, 85 dispositivos móviles por cada 100 habitantes; hoy tiene 115/100. En 2010 Brasil tenía 79 dispositivos móviles por cada 100 habitantes y para 2015, 136/100; en 4 años el acceso de banda ancha creció 379 por ciento; en banda ancha fija los accesos subieron 55 por ciento y la banda ancha móvil creció 634 por ciento entre 2010 y 2014.

Las licitaciones de espectro disruptivas en términos de cobertura social fueron las de banda de 2.5 GHz en Chile y Brasil. A pesar de que la frecuencia es para ciudades, habilitó cobertura en pequeñas ciudades alejadas que fueron reforzadas con las licitaciones AWS y de 700 MHz posteriores. El crecimiento fue excepcional.

El modelo envenenado de la reforma telecom de México no estimula la cobertura ya que al preponderante lo haría más preponderante y a los competidores no les interesa invertir ya que tendrán acceso a la red preponderante.

La alternativa es una licitación con bajo pago de derechos y obligaciones de cobertura para todos los operadores. Me refiero a la licitación de la 2.5 GHz para detonar una de las dos asignaturas pendientes de la reforma: cobertura y convergencia. Retrasar la licitación de esta frecuencia en un año vital para ofrecer cobertura, generará impactos colaterales inevitables. El sector enfrenta uno de los peores momentos de su historia con la caída catastrófica de varias empresas proveedoras de tecnología, estados financieros negativos de todos los operadores y caída de ingresos. El efecto más importante es el retraso de los beneficios a los desconectados.

Cada día sin conectar mexicanos es un día de incumplimiento de los objetivos del actual Gobierno. La banda de 2.5 GHz es una de las más poderosas herramientas para sostener el crecimiento del sector y el éxito logrado por este Gobierno, para estimular el sector en su conjunto y garantizar una política social de espectro honesta y eficiente. Demorar la licitación va en contra del sentido social de la reforma y de la salud del único sector que brilla por su impacto inevitable en la vida de todos.

Analista de telecomunicaciones

@fernegretep