• domingo, febrero 17, 2019

Incapacidad de pensamiento TIC

Jorge Fernando Negrete
Jorge Fernando Negrete
julio25/ 2016

Reforma

Los criterios regulatorios siempre están a prueba, en estado beta. La evolución de las tecnologías 2 y 3G necesitó de 10 y en su conjunto 20 años para implantarse y acompañarse de regulación progresiva en materia de competencia y cobertura. La convergencia, la tecnología 4G, la innovación de modelos de negocio y oportunidades tecnológicas disruptivas como los OTT, obligan al regulador a estar atento y operar con mayor velocidad, que con las antiguas tecnologías. Todo lo que ya se sabía en regulación está cambiando. El regulador debe ser predecible, estable y firme: buscar cobertura, competencia e innovación. ¿Los acelerados cambios del mercado mexicano Telecom son inéditos en el mundo? ¿Deben sorprendernos? ¿Debemos desestimar sus logros? No.

Hace 2 años, Argentina tenía malas comunicaciones, no había licitado espectro en 15 años y era famosa por la deplorable calidad del servicio. Una vez licitado el espectro 4G brincó a ser el tercer país con mayor cobertura de Internet en América Latina (67 por ciento), debajo de Chile y Puerto Rico; es el cuarto país de la región en comercio electrónico y tiene 141 dispositivos móviles por cada 100 habitantes (México 89). Se ubica en el sitio 2 del Índice de Desarrollo de las TIC debajo de Uruguay y ocupa el lugar 3en 4G LTE detrás de Uruguay y Chile (5G Américas)

La gran diferencia entre las reformas es que Argentina buscó, de inicio, cobertura y ahora pluralidad informativa, cultural y convergencia. México buscó competencia efectiva y baja de precios. Ambas reformas lograron lo que querían. El sector en México tiene la posibilidad de evidenciar beneficios económicos y sociales casi de inmediato y sorprendernos.

Lo novedoso en el mundo es que la preponderancia y el nuevo entorno económico introdujeron una presión competitiva no documentada en la literatura económica. “Lo querían, lo obtuvieron”. Se colapsaron las tarifas y pronto serán más asequibles. La previsibilidad regulatoria comenzó con las resoluciones de poder sustancial de mercado en TV de paga a favor de Televisa: “la alta participación de un agente económico en un mercado no necesariamente implica la existencia de poder sustancial”.

Esa resolución, de haber salido en contra de Televisa, hubiera sido reconocida por decenas de asociaciones civiles e incluso usada como antecedente regulatorio en causas como la preponderancia y la concentración de medios. No sucedió así. Resultaría esquizofrénico increpar al IFT cuando existe racionalidad regulatoria y tracto sucesivo entre los tres elementos base de la reforma telecom: “baja cobertura, mala calidad y precios elevados”. Quienes cabildearon con éxito la reforma son incapaces de reconocer sus propios logros.

El pensamiento se expresa con el lenguaje y éste es directo o insinuado. En la insinuación el lenguaje es modulado, transformado en inexactitudes tautológicas. En la insinuación no hay verificación, ni transparencia; se afirma sin afirmar, sin responsabilidad. El secreto de la insinuación es lo que se dice pero que no se asume. Lo que queda tácito entre líneas y van adentro calumnias. La insinuación es propiedad absoluta del cobarde. El que insinúa no está obligado a decir lo que no conoce y sí condenado a repetir lo que le indican.

Si yo fuera un profesional de la insinuación diría que un senador de la República me menciona pero no me nombra, que es miembro de un partido verde pagado por todos los mexicanos, que trabaja desde el Congreso para una televisora y eso no lo puedo sostener. Tampoco puedo insinuar, aunque aparezca en todos los medios, que pertenece a la telebancada.

Los conceptos del senador, por escasos, se transforman en un mediocre pie de página. Las reflexiones del senador se transforman en un lenguaje agonal, diseñadas para degradar, burlarse y sumergirlas en el olvido.

Sartre decía que en toda filosofía hay una prosa literaria oculta, pero en Telecom hay indicadores objetivos.

Analista de telecomunicaciones @fernegretep